Entonces la gente aprende…

Que un buen tiempo puede significar un buen comienzo. Que nada duele para siempre. Que la fe es la mejor medicina; aliada al tiempo.

Que el sol siempre va a brillar y siempre tendremos un cielo azul y una noche estrellada para recordar cómo la vida puede ser hermosa… Que por peor que sea la noche, el día siempre llega.

Y cada día, la tristeza disminuye. La felicidad puede no ser eterna, pero el sufrimiento tampoco lo es. Y aprendimos que muchas cosas podrían evitarse, si consideramos la vida con un poco más de optimismo.

Hemos aprendido que el amor propio es esencial para nuestra felicidad, y que quien no nos da valor no merece estar a nuestro lado.

Con el tiempo la gente aprende que la vida no está hecha de una persona, un sueño y un momento bueno. Ella está hecha de una sucesión de momentos, de una multitud de personas, y de fuerza de voluntad para realizar nuestros sueños.

La gente va, la gente se queda y nosotros vamos siguiendo, ahora con ganas de renunciar a todo lo que no nos hace felices, ahora con ganas de ganar el mundo. Y aprendiendo siempre y mejorando; si sabemos usar este aprendizaje.

Y cuando lloramos, y cuando se nos alza, y cuando buscamos tal felicidad, que es tan pasajera si la buscamos  en los demás, y puede ser permanente, si la encontramos en nosotros…

Aprende que, llorar no cambia nada, y sonreír, incluso en los peores momentos, atrae las mejores energías y colorea tu día.

“Y ES DE DÍAS COLORIDOS QUE LA VIDA Y LA FELICIDAD ESTÁ HECHA.”

– Isai J. Torres

DISFRÚTALA…!!

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