Cuando pensamos en el amor verdadero, en el amor sacrificado, en ese amor que, no espera nada a cambio, que estaría dispuesto a darlo todo, sí, hasta su propia vida… ¿en quien pensamos? A mí se me viene una sola palabra: “Mamá”

Sin embargo, nosotros los hijos al transcurrir el tiempo, desde la infancia, se nos ha hecho creer, y nosotros lo hemos aceptado como un hecho, que a nuestros seres queridos y en especial a nuestra madre, hay que recordarla solo una vez al año. Hay hijos, que en 364 días al año ni asoma la cabeza para saber cómo están sus padres, pero solo se acuerdan de ellos cuando llega Mayo o Junio. 

El día del ser que nos llevo en su vientre nueve meses, que nos trajo con dolor al mundo, que sufrió días de insomnio para cuidarnos, alimentarnos y llenarnos de amor. No debería limitarse a un día específico en el año, para ella debería ser 365 días de la madre. Nunca podremos pagar todo lo que ella ha hecho por nosotros, y todo lo que sigue haciendo por sus nietos. Ella es admirable, un verdadero ejemplo de lo que significa el amor verdadero. 

Quiero compartir un pequeño poema, no expresa todo lo que nos gustaría saber de ella, faltarían tiempo y palabras para describir en detalle todo lo que quisiéramos hablar de nuestra madre, pero escribí algunos detalles que pienso cada madre en conjunto hace por cada uno de nosotros.

 

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